martes, 30 de noviembre de 2010

Cuenta atrás...

Por muy bonito que sea eso de viajar, y de viajar donde quieres, y el tiempo que quieres... Siempre hay inconvenientes. Uno de los más graves, al menos para mi instinto natural de preservación de mi integridad física, son las vacunas.
Fui a por la de la fiebre amarilla (yellow fever), ya que no te dejan ni entrar ni salir de Brasil sin este carné amarillo de la foto, y la tía me puso dos más de propina. Fiebre tifoidea y Hepatitis A. Pero parece que me estoy acostumbrando a estas perrerías, ni siquiera he tenido efectos secundarios...
Todo sea por no perder días en dispensarios perdidos en pueblitos remotos de Uruguay. ¡¡¡¡Quedan 24 días!!!!

Pd: ¡Sí, conservo los carnets de vacunaciones desde que nací!

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