domingo, 14 de noviembre de 2010

La vida sencilla

Hoy domingo me voy a la cama con una sensación agradable en todo el cuerpo... A veces la vida es tan sencilla que llega a emocionar.

Después de levantarme a las 7.45, he cogido la bici y el tren hacia Girona. Allí hay una red de Vías Verdes , que las componen las antiguas vías de trenes que ya no se utilizan. Pues bien, dentro de este programa, las han preservado y acondicionado para recorrerlas tanto en bici como a pie. Ya había hecho buena parte de la Vía del Carrilet I, me faltaba hacer la Vía del Carrilet II. Así que decidí hacerla sola, por mi cuenta, a ver si era capaz. (Soy un desastre en cuanto a la orientación se refiere. Y en más cosas, pero por ahora nos centramos en la orientación).


Salí en el tren a las 9.20 de la mañana, y a las 10.20 ya estaba allí. Para entonces, ya me había dado cuenta de que la rueda trasera de mi bici estaba híper vacía, y de que no llevaba bombín para llenarla, ni cámaras de aire por si había algún pinchazo, ni candado para atar la bici....
En fin, que no había preparado demasiado bien la salida. Es por eso que, al ver a un grupo de 3 ciclistas que salían como yo de la estación, casi no lo dudé y fui a preguntarles si serían tan amables de ayudar a esta novatísima de las dos ruedas prestándome el inflador. Ásí lo hicieron, Jordi cogío el bombín y enseguida se puso a llenarme la rueda. A todo esto, me preguntaron qué vía iba a hacer, y coincidió con la misma vía que iban a hacer ellos.


Por lo visto, forman parte de un club de bicicleta (que hacen rutas de nivel bajo-medio) y que se llama Amics de la Bici. Me dijeron que fuera con ellos, y los primeros 30 minutos, este chaval no paró de enumerar los planes que tenían, las rutas que estaban planeando (rutas de bici con una paella al final del recorrido como recompensa, rutas de 2 días por el delta del Ebro, rutas pasando por diferentes monasterios, por la costa catalana....)y me dijo que estaba invitada a unirme a ellos en las rutas, que les encantaba conocer gente...
Menos mal que me fui con ellos. A la media hora se me salieron 2 tornillos de la bici y por poco me pego un ostión horroroso. Me lo arreglaron a lo McGyver y pude continuar. Poco a poco, empecé a entablar conversación con Sonia (novia de Jordi, catalana) y Paco (de La Línea, en Cádiz!). Gente abierta, sana, divertida.

Hemos hecho 41 kilómetros (a este paso, entre el basket y la bici, voy a acabar cogiendo fondo!), nos ha dado tiempo de desayunar, perdernos, comer y coger el tren en Caldes de Malavella para volver. Algún día tengo que ir a ese pueblo, pero para visitar el balneario de Vichy Catalán... Por el camino hemos podido disfrutar de unos paisajes súper chulos! Maizales, campos verdes VERDES, plantaciones de vid, pasajes por dentro del bosque... Dios, qué ganas tenía de coger la bici... La vía del Carrilet, en sentido Sant Feliu de Guíxols, está súper bien acondicionada para las familias que quieran ir con los niños o para principiantes. En sentido a Olot, está en obras y no es recomendable ya que el desvío alternativo implica pendientes pronunciadas.
Después de comer, tomando café, nos hemos intercambiado los e-mails y móviles. El domingo que viene es la bici-paellada. Me han hecho unas cuantas recomendaciones para el próximo viaje. Bastantes, de hecho. A la vuelta me he quedado pensando, en el tren, lo fácil y sencillo que son a veces las cosas. Y cómo te sorprenden, cuando menos te lo esperas. También se me ha venido a la cabeza una frase del libro "L'elegància de l'eriçó", en relación a la posibilidad de cambiar las cosas de tu vida que no te gustan, o de añadir cosas nuevas que crees necesarias:



"¿Se ve mi destino escrito sobre mi frente? Si en nuestro universo hay la posibilidad de convertirse en eso que todavía no eres, ¿sabré aprovecharla y hacer de mi vida eso que quiero que sea?"





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