Ayer volvía de Barcelona en el tren, después de ver una peli. Durante el trayecto, como suelo hacer, estuve escribiendo y luego leyendo (un libro estupendo, "La elegancia del erizo"). Por eso no me dí cuenta de la conversación (o mejor dicho, monólogo) que estaba manteniendo una ...(no sé cómo calificarla, así que la llamaré "ser")...un ser dos filas de asientos delante mío.
Cuando escuché por el megáfono que estábamos por Montmeló, me fui preparando para bajarme del tren. Esto fue lo que oí:
-Todos fuera, los moros que no tengan trabajo....¡a la mierda! A su país, que aquí no hacen nada.
-..... (le decían algo en un tono más tranquilo, o sea, sin gritar)
-¡¡¡¡Qué dices!!!! Si aquí estorban, sin papeles y sin trabajo, ¡al carajo!
-¡¡¡¡Qué dices!!!! Si aquí estorban, sin papeles y sin trabajo, ¡al carajo!
Empecé a sentir algo parecido al terremoto que ha habido en Indonesia, pero interno. Por dentro de mi cuerpo. Cuando siento esto, la mayor parte de las veces acabo por descontrolarme y me meto en algún que otro lío.
La tía sigue, en un tono cada vez más alto.
-¡¡¡¡¡Los tendrían que meter a todos en una patera, y hala, al Mediterráneo!!!!!
(Una chica sudamericana, sentada enfrente de mí, se reía y le iba contestando, pero sin subir mucho la voz).
-¡¡¡¡Una bomba a la patera y punto!!!! ¡¡¡¡Y se acabó la mierda!!!!
(Una chica sudamericana, sentada enfrente de mí, se reía y le iba contestando, pero sin subir mucho la voz).
-¡¡¡¡Una bomba a la patera y punto!!!! ¡¡¡¡Y se acabó la mierda!!!!
¡La mierda, dice! ¡Dios! ¡Había encontrado la semilla viva del Ku Klux Klan!
Uf, uf uf.... La miré con una mirada de los héroes de cómic, para fulminarla, pero no dio resultado. No soy Supermán.
En el tren la mayoría de pasajeros eran sudamericanos y africanos. Tendría que haberme quedado en el tren para ver cómo le daban la paliza que yo mo me atrevía a endiñarle. Una paliza verbal, claro.
En lugar de eso, apreté el botón que me abría la puerta y bajé con las uñas clavadas en las palmas de mis manos. Lo odio, odio esos comentarios, la intolerancia, la xenofobia, la ignorancia brutal que hace a gente que ni siquieran son de aquí (compañeros de trabajo) arremeter contra otras personas por su color de piel, su acento, sus costumbres, su bagaje cultural... Porque ese ser tenía muy poco de catalana.
No lo soporto. Tengo una compañera de trabajo que les lama panchitos. Y también Machu Pichu. Me pregunto si ha reparado en algún momento en que, primero, ni ella ni yo somos de aquí (ella es de Cádiz igual que yo), y segundo, que su madre y mi novio son de sudamérica. ¿Hay algo más absurdo?
Necesitaba sacarme esta rabia de dentro. Así que lo hago de forma civilizada, y dando un poco que pensar.... Con este post y estas viñetas:
(Y el que se pique, ajos come)
(Ah! Y eliminaré cualquier comentario que falte el respeto a cualquier colectivo humano)
Es cierto que a veces es complicado no usar adjetivos como negro, machu pichu, el problema radica cuando lo usamos como has indicado en tu escrito, con desprecio, dándole un significado despectivo al adjetivo y no distintivo. Pero debemos ser coherentes con que a veces el uso de estos adjetivos no son despectivos sino calificativos. Si quiero referirme a alguien y que me entiendan en una clase donde todos son negros y sólo uno es blanco, si nadie se sabe el nombre, diré " el blanco". Si es al revés, usaré "el que es negro". Si es la única o unico rubio, diré el rubio. Con esto quiero expresar que no es malo usar ciertos adjetivos sino cargarlos de un signficado u otro.
ResponderEliminarEn general odio cualquier tópico. Gitano= ladrón, Arabe o Moro= Machista e inculto. Negro= Patera. Bandera España = Facha. Católico= derecha etc
P.D Yo seguro que me hubiera metido en algún lio porque hubiera sido demasiado irónico con la tia.
De acuerdo, por supuesto que decir negro no es despectivo. Rubio, blanco, sudamericano, europeo, africano...No son despectivos.
ResponderEliminarPero no encuentro por ninguna parte la manera en que el nombre del más famoso monumento arqueológico de Perú o el nombre de unas patatas que yo comía hace años (panchitos) pueden usarse de manera calificativa, al referirse a alguna persona.
Si hubieras estado en mi lugar, seguro que habrías respondido algo a la tía, está claro. Pero yo ya la conocía de la cafetería de la estación...es una prenda...se lió con un tío dentro de la cafetería y luego llegó su novio, y se lió una...Desde entonces no la hemos vuelto a ver por la cafetería. Si le hubiese contestado, al día siguiente seguro que me busca con su clan de amigos y seres como ella. A veces es mejor pasar...