sábado, 30 de octubre de 2010

La gran pantalla

La semana pasada, rebuscando algo interesante que ver entre las estanterías del videoclub, Carlos encontró esta película. De inmediato me acordé de mis intentos fallidos a la hora de leer el libro en el que está basada la película, "The last king of Scotland"(by Giles Foden). Lo había dejado por imposible: el comienzo no me había llamado en absoluto.
Pero me habían llegado recomendaciones del libro, y es por eso que me decidí a verla. Para el espectador inquieto, puede suponer unas pinceladas de la dictadura que protagonizó
Idi Amin en Uganda, de 1971 a 1979, que no profundiza demasiado en los crímenes perpetrados por él (su política genocida incluyó la muerte de 300.000 ugandeses).
Este hecho elimina casi por completo el tinte social que podría tener la película, ya que es más un retrato en primera persona de los rasgos del dictador que una denuncia de los crímenes que cometió (incluso hay rumores de que este hombre era caníbal). El director hace un popurrí con la historia real y su imaginación para lograr un estilo más efectista.
Aunque esté basada en hechos reales, la figura de su médico personal (Nicholas Garrigan, en la película) se correspondería en la realidad con Bob Astles, un militar que, al igual que Nicholas, fue a Uganda en busca de aventuras, pero en lugar de médico, fue el principal asesor, jefe del escuadrón anticorrupción ( y el piloto favorito) de Amin.
Tras la caída de Idi Amin, también llamado "el carnicero de Kampala", Astles fue llevado a juicio por cargos de asesinato y corrupción, mientras que Nicholas Garrigan (en la película) apenas se vio involucrado, casi incoscientemente, en un asesinato, y fue ayudado para lograr escapar de Uganda cuando, tras un intento de asesinato de Amin, estaba a punto de ser ejecutado. En la película, Nicholas es ayudado por un médico a salir en un avión "para contar al mundo la verdadera cara de Idi Amin". En la relidad, este hombre pasó 6 años y medio en la cárcel y luego se fue a Wimbledon, en Inglaterra, donde vive ahora.
Lo único que se podría decir que hace justicia a la frase "Basado en hechos reales" es el carácter histriónico y cruel de este personaje histórico, que admiraba la política nacional-socialista que se había llevado a cabo en Alemania y que incluso trató de emular, expulsando a la minoría asiática del país. Sí queda reflejado el carácter excéntrico del que se autoproclamaba "el último rey de Escocia", con las visitas sorpresa que hizo a la reina de Inglaterra y sus 23.000 guardaespaldas, por poner ejemplos.
Una película efectista, capaz de emocionar a cualquiera y muy bien hecha. Pero no apta para los que exigen algo más veraz en un filme que dice relatar hechos históricos.

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