
Hace poco, y para distraer mi mente de las insufribles catástrofes cotidianas que nos asolan (en Barcelona, ciudad de 1.700.000 habitantes, éstas parecen crecer en las esquinas), he hecho una pequeña incursión en la vida de Llullu.
¿Y quién es Llullu? Su nombre de pila es Luís, y es el hijo de Màrius Serra, un escritor catalán que describe con un estilo irónico e hiperrealista las diversas situaciones cotidianas que su hijo, por padecer parálisis cerebral, les lleva a vivir.
Según su padre,
"Luís es nuestro segundo hijo. Tiene unas necesidades un poco peculiares, pero eso sólo significa que estamos más pendientes de su fragilidad. en "Quiet", he buscado una forma narrativa de explicar el ambivalente estado emocional que provoca tener un hijo que no progresa adecuadamente. Dorian Gray vendió su alma al diablo para poder ser, más que inmortal, invariable, mientras los estragos del tiempo iban cambiando el aspecto del retrato invisible que había escondico en el desván. Aquí el proceso se invierte. Nuestro hijo ni es invisible ni tampoco es el retrato de nadie, aunque se parezca a sus padres y a su hermana. Él, y los que son como él, actúan de espejo. Todos los que nos miramos en él un poco a fondo envejecemos de una manera diferente.
Si Dorian Gray hubiera conocido un "llullu" no se habría conformado jamás de la vida con la invariabilidad de los presuntos inmortales. Habría aprendido a mirar en lugar de ser mirado. A envejecer. Muy probablemente no habría querido ser retratado, sino retrato".Lluís murió el 25/07/2009 por una parada cardiorrespiratoria. Me he enterado revisando la bibliografía de Màrius Serra para escribir este post. Su libro es, ante todo, un testimonio de amor incondicional y de las (otras) injusticias sociales que se ejercen, de manera casi invisible, a nuestro alrededor.
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