lunes, 18 de abril de 2011

Sáhara Libre


Si cierro mis ojos, aún puedo ver la extensión infinita de arena rubia dorándose a pleno sol, el mar de casas de adobe y jaimas entremezclándose en la extrema "hamada", la zona más dura del desierto argelino... Puedo vernos a todos, a media tarde, tirados en la alfombra, tomando café, charlando sobre todas las cosas, abriendo nuestros oídos y nuestra mente a las ideas ajenas, a lo que la experiencia nos estaba ofreciendo, al regalo de convivir con el pueblo saharaui. (Una vez más).


No sé cómo explicaría todas las sensaciones que se me agarran a la garganta cuando trato de explicarlas, me hacen un nudo y hacen correr al galope lágrimas de alegría... Conocer al pueblo saharaui es ser partícipe de la expresión de la generosidad en su sentido último. Gente que no tiene nada, salvo la dignidad, las ganas de luchar, de seguir adelante, de resistir... lo ofrece todo, a manos llenas. Amor, humor, hospitalidad, cariño, risas, despertares, bromas...


Sin lo que en nuestro primer mundo es esencial (todo lo material), en ellos florece lo verdaderamente humano de las personas, sin tapujos. Lo bueno y lo malo, al descubierto, sin necesidad de máscaras ni de maquillaje en forma de status social. Son como son.

Me siento la persona más afortunada del mundo por haber podido colaborar en su lucha, que es la resistencia en pro de sus derechos humanos, por haber podido ser un granito de arena más.

Y por haberlo podido hacer con un grupo tan increíblemente sano, alegre y joven en todos los sentidos.


Gracias a todos por un viaje tan inolvidable. Gracias al pueblo saharaui por la acogida y por todo lo que nos han dado. Ojalá llegue pronto la justicia que merecéis.


SÁHARA LIBRE

2 comentarios:

  1. Joder tia, sin palabras, genial.

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  2. Eres capaz de plasmar lo que muchos pensamos. Muuuuchas gracias, chiquilla, por enseñarme otros puntos de vista y por tu amistad.

    الصحراء الحرة!


    Kakota

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