Y ocurre que a veces, al dedicar un rato (no un ratito, sino un rato) a leer detenidamente el periódico (mejor uno menos conocido que El País, que es el que compramos los domingos), descubres un pequeño tesoro. Por una rendija de la tupida censura que ejercen las grandes potencias controladoras de la información, se cuela algo interesante. Y, además, no eres la única que lo ha visto.
El otro día, mientras comíamos, mi compañero diario de almuerzos me comentaba que había visto una película. Empezó a explicarme de qué iba, y tuve que dejar el tenedor sobre el plato porque no me podía creer lo que estaba oyendo. Un chico de 31 años, bastante "mainstream", normal y corriente, que va al gimnasio, no es particularmente crítico con las cosas que pasan, me estaba hablando sobre las causas de la crisis. Se alteraba al explicarme la desvergüenza de los medios de comunicación que hacían y deshacían noticias según les convenía.
-¿Cómo se llama la película?
-"Inside job", me la bajé de internet.
-¿De internet? ¿Y quién te la recomendó?
-Pues el otro día vi un programa de La Dos en el que hablaban de la peli, y me la bajé.
-Vale, pero no es una película, es tipo documental...
-Sí, sí, eso, un documental.
-¿Me la puedes pasar?
-Sí, mañana te la traigo, y me dices qué te parece...
Una gran alegría, mantener esa conversación. ¿Puede ser que no seamos tan controlables, al fin y al cabo? ¿Que podamos, aunque sea por un momento, deshacernos de la ligadura de trompas mental que nos realiza constantemente esta sociedad y reflexionar un poco? Puede ser, puede ser...
Y cuál no ha sido mi sorpresa al descubrir un artículo en El País, de Joaquín Estefanía, elogiando citado documental. Yo aún tengo el pen insertado en el portátil, esperando a que le dé a "reproducir" para ver esta pequeña joya. Dice:
"Inside Job obuvo el Óscar al mejor documental en la última edición. Abunda, con un estilo muy pedagógico, en lo que nos ha ocurrido desde el verano de 2007. Si hubiera que destacar dos novedades, se podían describir dos: apenas nadie ha pagado por sus desmanes y abusos con la cárcel y se ha salvado, con el dinero de los ciudadanos, tanto a los bancos como a los banqueros. Y segundo, el conflicto de intereses se ha desparramado a la acción de muchos economistas que, figurando en sus tarjetas como expertos académicos independientes, estaban trabajando al mismo tiempo -sin desvelarlo- para los depredadores. Sin ser revolucionaria, Inside Job es imprescindible. No permitan que pase desapercibida".
Dios no lo quiera.
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