"Hay que amar y vivir en el presente. Se llama así porque es un regalo."
By Laurita
miércoles, 23 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Els calçots, qué bons!
Hace exactamente siete días nos encontrábamos alrededor de una mesa, al aire libre, inmersos en la vorágine de ingesta compulsiva que suele acompañar a las calçotadas, bajo el incipiente sol de la pre-primavera. Mientras elegía cuidadosamente el calçot que saborearía a continuación, me pregunté de dónde habría salido la curiosa costumbre catalana de hartarse de cebollas carbonizadas a finales del invierno.
Pues resulta que un buen día, a un campesino a finales del siglo XIX se le pasaron unas cebolletas que estaba preparando a la brasa. Quedaron carbonizadas por fuera, y en lugar de tirarlas, les quitó las capas más externas quemadas y descubrió que quedaba muy tierna y sabrosa por dentro. A este muchacho se le conoce como "El Xat de Banigues" (vete a saber el nombre que le pondría su mama).
La forma tradicional de cocinarlos es sobre la llama viva, sin esperar a que se haga la brasa. Una vez las capas exteriores se han ennegrecido y abierto, se envuelven en grupos de 25 aproximadamente en varias hojas de papel de periódico y se dejan como mínimo una hora para que acaben de cocerse con su propio calor.
Actualmente, esta delicatessen de la cocina popular catalana se acompaña de la salsa romesco (hecha de tomates, ajos, pan, almendras, avellanas, pimiento rojo, romero, aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta).
Tras los calçots, y el lavado de manos oportuno (quedan totalmente negras), se asan butifarras sobre las brasas y se saborea acompañada de vino o cava.
Lo más interesante es que, aparte de sus propiedades diuréticas, tonificantes y digestivas, se le atribuyen cualidades afrodisíacas. Me da a mí que esto tiene algo que ver con el guarreo colectivo de los dedos impregnados de tizne y salsa goteante...
lunes, 7 de marzo de 2011
Otra de libros

Éste ha sido mi último descubrimiento en cultura escrita. Estaba bajo un montón de libros, en una de las paradas del Mercat de Sant Antoni. Creo que me costó 2 euros (en época de crisis tanto la Fnac como la Casa del Llibre quedan fuera de mi presuesto económico destinado a estos fines), y lo recomiendo fervorosa y ardientemente a todo el mundo.
Está escrito por Frederic Beigbeder, quien fue un brillante creativo de publicidad, de esos que, como él dice, tienen una cadena Hi-fi Bang & Olufsen, el mejor frigorífico del mercado, un BMW Z3 en su plaza de parking, fotos junto a los famosos de moda, viaja en business class (con lo que los billetes le cuestan 10.000 euros)...
Pero todo esto cambió cuando escribió 13,99, ya que fue automáticamente despedido por plantearse la dudosa moral de su oficio.
Se trata claramente de un libro autobiográfico, excepto por los nombres de los personajes y algunas escenas salidas de tono (totalmente surrealistas, por cierto).
Con un estilo dinámico y cercano, consigue llegar al lector con frases que están destinadas a no ser olvidadas nunca en la mente de quien lee este libro, como: "“La diferencia entre ricos y pobres es que los pobres venden droga para comprarse unas Nike, y los ricos venden sus Nike para comprar droga”. Y hay muchas más.
Con un original título, Beigbeder nos propone una novela muy ambiciosa, a modo de panfleto, con un estilo insolente y con frecuencia soez, que a veces es necesario y otras veces puro capricho. Haciendo uso de una brutal honestidad y una visión del mundo poética pero radicalmente pesimista, el lector va teniendo la sensación de que la novela se va deshinchando progresivamente, y el autor va perdiendo el norte. El libro acaba con una visión totalmente surrealista en la que existe una isla donde están todos los famosos ya desaparecidos, que supuestamente compraron su libertad para desaparecer del mundo y vivir la vida loca en este lugar idílico.
Para quienes no puedan disfrutar del gozoso pasatiempo de buscar ese libro (u otros) en el Mercat antes mencionado, cabe reseñar que el libro no vale 13,99, sino 6,60.
domingo, 6 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Lo esencial
Silvio Rodríguez
Debes amar la arcilla que va en tus manos
Debes amar su arena hasta la locura
Y si no, no la emprendas que será en vano
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor alumbra lo que perdura
Sólo el amor convierte en milagro el barro.
Debes amar el tiempo de los intentos
Debes amar la hora que nunca brilla
Y si no, no pretendas tocar los yertos
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto
Sólo el amor engendra la maravilla
Sólo el amor consigue encender lo muerto.
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