domingo, 27 de febrero de 2011
Los rincones del Montseny
sábado, 19 de febrero de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
"La gaditana que se va"
La murga uruguaya Araca La Cana se hermanó con la gaditana Araka la Kana para festejar los 100 años de los carnavales de Cádiz y Montevideo. Merece la pena echar un vistazo a esta agrupación gaditana que, en 2007, quedó clasificada la primera de su categoría con un homenaje a la murga uruguaya.
El día 28 de enero, la única noche que pasamos en Montevideo, tuvimos la gran suerte de presenciar el desfile del carnaval por la avenida 18 de julio, espectáculo que sólo se puede disfrutar un día al año.
lunes, 14 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Buena gente
http://www.elpais.com/videos/cultura/Inmigrantes/moscas/elpepucul/20110121elpepucul_1/Ves/
Barbacoa
sábado, 12 de febrero de 2011
Raíces

Al año de su partida (antes que nada, decir que aquí ya se sembraba la semilla del carácter fuerte de esta estirpe...), la Chana consiguió que un barco mercante la llevara, con sus tres hijos, a Montevideo, a buscar a su marido (el cual debía estar pasándoselo pipa, ya que ni enviaba cartas ni ná de ná). Entre molinos y vacas, logró dar con José, el cual no tuvo más remedio que acatar la orden de su mujer y volvió a su ciudad natal. (Menos mal, si no, yo no estaría aquí!)
Cabe reseñar que el mismo barco que los trajo de vuelta a los cinco, se hundió en el siguiente viaje a Uruguay. Casualidades de la vida... (o un iceberg invisible, quién sabe).
Salvador, Antonio y Sebastián se quedaron en Uruguay, donde hicieron sus respectivas vidas. José, el hijo de la Chana, engendró 9 retoños, que a su vez engendraron más retoñitos, entre los que me encuentro yo, su nieta.(Esta pinta tenía Salvador con 19 añitos)

Las páginas amarillas online hacen milagros, y en este caso permitieron que encontráramos, a la tercera shamada (perdón, llamada), a un descendiente directo de mi tío-abuelo, quien me dio sus señas para que pudiéramos acercarnos a su casa.
Al entrar nos recibió una muchacha morena, timidísima, que nos hizo pasar a mi hermano, a mi Carlitos y a mi persona, a un comedor donde tenían preparadas las sillas. El primo segundo de mi madre nos recibió tras su enorme panza y nos estuvo explicando lo que él sabía de nuestros familiares. Por lo visto todos habían hecho fortuna allí, y había muchos más primos a los que buscar. Lástima que no dispusiéramos del tiempo necesario...
El momento cumbre fue cuando, viendo las fotos que le llevábamos, le pidió a su mujer que le trajera la Biblia. La abrió por una página y apareció una copia exacta, exacta, de la foto que le llevábamos. Ésta era la foto que llevamos nosotros de la cual ellos tenían una copia. Se llamaba Diego, (primo segundo, también), tenía aquí 16 años (vaya por Dios!) y acabó muriendo por sucesivos derrames cerebrales que le provocaba su profesión, boxeador. Todo un personaje.

Me sentí como en Regreso al Futuro, pero al revés. Bueno, o algo así.

