En el desierto del Sáhara, de donde Hababa salió por primera vez hace 15 años, nos volvimos a encontrar, años después. Una estancia de un año integrado totalmente en nuestra familia, un miembro más por unos meses, hizo que se nos quedara muy dentro del corazón. Un sueño más, por fin, cumplido: el siguiente, la autodeterminación de su pueblo.
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