jueves, 16 de agosto de 2012

"María y yo"






Haciendo uso de los recursos que tengo  a mi alcance y a los que (aún) el Rajoy no ha metido mano, decidí hace unas semanas explorar la oferta cinematográfica de la que dispone  la Biblioteca "El vapor vell". Con sed de películas de temática social (soy masoquista, qué le vamos a hacer), elegí, entre otras, un documental basado en un cómic que ya conocía. Hace un par de años pude ver en persona a Miguel Gallardo firmando ejemplares del cómic que lleva el mismo nombre que la película en el Salón del Cómic de Barcelona. 

Me sorprendió encontrar un relato tan íntimo y tan realista en una filmación que esperaba, a priori, algo más metafórica. Sin embargo, la visión personal del autor me hizo adentrarme en la vida de María, una chica de 15 años con autismo que ha logrado superar muchos de los obstáculos que le ha puesto por delante su síndrome: María se ríe, le encantan las fiestas multitudinarias y aprenderse de memoria el nombre de todas las personas que ha conocido a lo largo de su vida. Aprendió a hablar (tarde, pero lo hizo) y se comunica sin mucha dificultad. Le encanta la piscina y los buffets libres, y por supuesto poner en evidencia que no está conforme con algo a berrido limpio sin ningún tipo de miramiento (en el hotel, la calle, etc etc etc). 

Hete aquí la reseña de la peli en internet:

María vive con su madre, May, en Canarias, a 3000 km de Barcelona, donde vive Miguel Gallardo. A veces Miguel y "María se van juntos de vacaciones a pasar una semana en un resort del Sur de Gran Canaria, un escenario un tanto inhabitual que no suele acoger entre sus huéspedes a un padre solo con una hija de catorce años que padece autismo. Esta es la historia de uno de esos viajes, y sobre todo, un relato original y lleno de humor, ironía y sinceridad sobre cómo se convive con una discapacidad."

Es realista, cruda y tierna a la vez. La recomiendo si se quiere saber algo más sobre esta enfermedad, al igual que el libro "La velocidad de la oscuridad", de Elisabeth Moon. Un buen chapuzón en las dificultades que supone vivir con un síndrome del espectro autista. 

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