lunes, 18 de abril de 2011

Rayos y centellas



Nunca imaginé verme atrapada en medio del desierto por una tormenta semejante. He aquí sólo el preludio...

Sáhara Libre


Si cierro mis ojos, aún puedo ver la extensión infinita de arena rubia dorándose a pleno sol, el mar de casas de adobe y jaimas entremezclándose en la extrema "hamada", la zona más dura del desierto argelino... Puedo vernos a todos, a media tarde, tirados en la alfombra, tomando café, charlando sobre todas las cosas, abriendo nuestros oídos y nuestra mente a las ideas ajenas, a lo que la experiencia nos estaba ofreciendo, al regalo de convivir con el pueblo saharaui. (Una vez más).


No sé cómo explicaría todas las sensaciones que se me agarran a la garganta cuando trato de explicarlas, me hacen un nudo y hacen correr al galope lágrimas de alegría... Conocer al pueblo saharaui es ser partícipe de la expresión de la generosidad en su sentido último. Gente que no tiene nada, salvo la dignidad, las ganas de luchar, de seguir adelante, de resistir... lo ofrece todo, a manos llenas. Amor, humor, hospitalidad, cariño, risas, despertares, bromas...


Sin lo que en nuestro primer mundo es esencial (todo lo material), en ellos florece lo verdaderamente humano de las personas, sin tapujos. Lo bueno y lo malo, al descubierto, sin necesidad de máscaras ni de maquillaje en forma de status social. Son como son.

Me siento la persona más afortunada del mundo por haber podido colaborar en su lucha, que es la resistencia en pro de sus derechos humanos, por haber podido ser un granito de arena más.

Y por haberlo podido hacer con un grupo tan increíblemente sano, alegre y joven en todos los sentidos.


Gracias a todos por un viaje tan inolvidable. Gracias al pueblo saharaui por la acogida y por todo lo que nos han dado. Ojalá llegue pronto la justicia que merecéis.


SÁHARA LIBRE

"El Barça arriba buscando la liga, el Madrid abajo buscando trabajo"

By Mahmud

Yo soy del Barça



domingo, 17 de abril de 2011

La cumbre de la felicidad

Viaje al Sáhara en abril del 2011. Uno de los mejores de mi vida.

jueves, 7 de abril de 2011

Joyitas de Argentina

El primer estribillo lo leí en unas tarjetas que vendían en un puesto de un pueblito del sur de Argentina. El resto lo acabo de encontrar en internet, resulta que es de Silvio Rodríguez:
Disfrute tanto, tanto cada paso

y goce tanto, tanto cada todo

que me duele algo menos cuando partes

porque aquí te me quedas de algún modo


Ojala nunca sepas cuanto amaba

descubrirte los trillos de la entrega

y el secreto esplendor con que esperaba

tu reclamo de amor que ya no llega


Anda,corre donde debas ir


Anda, que te espera el porvenir

vuela, que los cisnes están vivos

tu canto esta conmigo

no tengo soledad


Si uno llora cuando termina

no alcanzaran las lagrimas a tanto

nuestras horas de amor casi divinas

es mejor despedirlas con un canto

Anda


Así me despido hasta mi vuelta del Sáhara, donde estaré hasta el sábado que viene. Luego me espera una Semana Santa en el Puerto (¡por fin!)

Enviaré abrazos a todos en cada estrella que divise cuando mire hacia arriba en el desierto... Los que lo han visto saben de qué hablo... Casi casi como volar al espacio.

domingo, 3 de abril de 2011

¿Habías pensado que...


Good news

Hoy me he bebido el periódico. No tenía ganas de desayunar, "no thirst, no hunger, but need of information". Tras haber permanecido, hace unos años, un periodo relativamente largo sin televisión y haberme quedado casi totalmente aislada del mundo exterior (no hacía el esfuezo de informarme de los acontecimientos por otros medios), me doy cuenta de la importancia de conectarnos con el entorno, con lo que ocurre a nuestro alrededor, intentando no sucumbir a la dejadez y comodidad del binomio "ni-ni" (ni lo sé - ni me importa).


Y ocurre que a veces, al dedicar un rato (no un ratito, sino un rato) a leer detenidamente el periódico (mejor uno menos conocido que El País, que es el que compramos los domingos), descubres un pequeño tesoro. Por una rendija de la tupida censura que ejercen las grandes potencias controladoras de la información, se cuela algo interesante. Y, además, no eres la única que lo ha visto.


El otro día, mientras comíamos, mi compañero diario de almuerzos me comentaba que había visto una película. Empezó a explicarme de qué iba, y tuve que dejar el tenedor sobre el plato porque no me podía creer lo que estaba oyendo. Un chico de 31 años, bastante "mainstream", normal y corriente, que va al gimnasio, no es particularmente crítico con las cosas que pasan, me estaba hablando sobre las causas de la crisis. Se alteraba al explicarme la desvergüenza de los medios de comunicación que hacían y deshacían noticias según les convenía.


-¿Cómo se llama la película?


-"Inside job", me la bajé de internet.


-¿De internet? ¿Y quién te la recomendó?


-Pues el otro día vi un programa de La Dos en el que hablaban de la peli, y me la bajé.


-Vale, pero no es una película, es tipo documental...


-Sí, sí, eso, un documental.


-¿Me la puedes pasar?


-Sí, mañana te la traigo, y me dices qué te parece...


Una gran alegría, mantener esa conversación. ¿Puede ser que no seamos tan controlables, al fin y al cabo? ¿Que podamos, aunque sea por un momento, deshacernos de la ligadura de trompas mental que nos realiza constantemente esta sociedad y reflexionar un poco? Puede ser, puede ser...


Y cuál no ha sido mi sorpresa al descubrir un artículo en El País, de Joaquín Estefanía, elogiando citado documental. Yo aún tengo el pen insertado en el portátil, esperando a que le dé a "reproducir" para ver esta pequeña joya. Dice:


"Inside Job obuvo el Óscar al mejor documental en la última edición. Abunda, con un estilo muy pedagógico, en lo que nos ha ocurrido desde el verano de 2007. Si hubiera que destacar dos novedades, se podían describir dos: apenas nadie ha pagado por sus desmanes y abusos con la cárcel y se ha salvado, con el dinero de los ciudadanos, tanto a los bancos como a los banqueros. Y segundo, el conflicto de intereses se ha desparramado a la acción de muchos economistas que, figurando en sus tarjetas como expertos académicos independientes, estaban trabajando al mismo tiempo -sin desvelarlo- para los depredadores. Sin ser revolucionaria, Inside Job es imprescindible. No permitan que pase desapercibida".


Dios no lo quiera.

viernes, 1 de abril de 2011

Batiendo récords



Siguiendo con mi firme propósito de convertirme un día en Alberto Contador (no por lo del dopaje, ehhhh!), el domingo pasado culminamos una ruta que teníamos pendiente desde hacía 2 semanas, y que había tenido que ser suspendida por la lluvia.


Habíamos quedado a las 9 en Girona, en la estación de tren. Y allí nos vimos, 12 bicicletas con sus 12 jinetes, todos mojándose bajo la lluvia. La maldición de los domingos de finales de invierno se volvía a cebar con nosotros. El café mañanero nos ayudó a decidir, y a los pocos minutos andábamos cual caballos veloces y voladores (vaya flipaera que tengo hoy con las metáforas literarias) buscando el inicio de la Vía Verde del Carrilet I. Vale, que ya están muy vistas, que hay mucha gente,...


¡Pues no! Obviamente, la gente de mente ordenada y obediente al instinto de conservación de la especie que le indicaba que si salía agarraría una neumonía como poco, decidió quedarse en casa tranquilamente viendo la tele en lugar de salir a embarrarse al campo. Y así fue como empezamos la ruta sin nadie en el camino.


Para los que no hayan oído hablar de las Vías Verdes, son antiguas vías de tren que se han reconvertido en pistas de tierra para caminar, galopar, ir en bici... Es una red nacional (lo digo porque en Cádiz también hay una pequeñita que ya tengo en mente!), y no os pongo el link pa que mirés en el Google... Basta ya de facilidades, mecagüentó.


Al llegar a los 10 km más o menos, las fuerzas de algunos jinetes y jinetas empezaron a menguar, y el grupo sufrió una fragmentación, tras la cual la mitad siguió unos kilómetros más ( a un ritmo más tranquilo) y la otra mitad decidió la dura hazaña de llegar hasta Sant Feliu de Guíxols (40 km ida...luego 40 km vuelta). A estas alturas, el tiempo había mejorado y ya no llovía (¡milagro divino!, ¡gracias, Zeus!).


El viento limpio y fresco después de una mañana de lluvia nos acariciaba la cara mientras contemplábamos los campos verdes a ambos lados de la pista, los cultivos de ciertos árboles frutales que a día de hoy aún no sabemos qué eran... las subidas, bajadas y más subidas... Las risas, los sprints espontáneos, el pararnos a echarnos fotos en cada estación (antigua)...


Al fin llegamos a nuestro destino, donde engullimos nuestros bien merecidos bocadillos y patatas y galletas... y litros y litros de agua frequiiiita... Con la playa de Sant Feliu de fondo.


La vuelta ya no fue tan agradable, pero igualmente disfrutamos del compañerismo que nos hacía pararnos cada vez que alguien ya no podía mas. Era curioso, cuanto menos fuerzas nos quedaban, más risa nos daba todo. ¿Falta de oxígeno en el cerebro? Juzguen ustedes mismos.


La llegada a la meta la celebramos con un buen baño de agua a presión en una gasolinera. Baño a las bicis, está claro, que estaban guarrísimas. Al día siguiente no sé cómo fuimos capaz de dedicarnos cada uno a lo que es el curro en sí. Yo creía que me había roto algo de dentro de las rodillas de lo que me dolían. Pero a los dos días todo pasó y sólo nos quedó un recuerdo increíble de este domingo en que hicimos 80 km en 7 horas de pedaleo...Ojalá se pueda volver a repetir pronto...