viernes, 29 de abril de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
Rayos y centellas
Nunca imaginé verme atrapada en medio del desierto por una tormenta semejante. He aquí sólo el preludio...
Sáhara Libre
domingo, 17 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
Joyitas de Argentina
domingo, 3 de abril de 2011
Good news
Y ocurre que a veces, al dedicar un rato (no un ratito, sino un rato) a leer detenidamente el periódico (mejor uno menos conocido que El País, que es el que compramos los domingos), descubres un pequeño tesoro. Por una rendija de la tupida censura que ejercen las grandes potencias controladoras de la información, se cuela algo interesante. Y, además, no eres la única que lo ha visto.
El otro día, mientras comíamos, mi compañero diario de almuerzos me comentaba que había visto una película. Empezó a explicarme de qué iba, y tuve que dejar el tenedor sobre el plato porque no me podía creer lo que estaba oyendo. Un chico de 31 años, bastante "mainstream", normal y corriente, que va al gimnasio, no es particularmente crítico con las cosas que pasan, me estaba hablando sobre las causas de la crisis. Se alteraba al explicarme la desvergüenza de los medios de comunicación que hacían y deshacían noticias según les convenía.
-¿Cómo se llama la película?
-"Inside job", me la bajé de internet.
-¿De internet? ¿Y quién te la recomendó?
-Pues el otro día vi un programa de La Dos en el que hablaban de la peli, y me la bajé.
-Vale, pero no es una película, es tipo documental...
-Sí, sí, eso, un documental.
-¿Me la puedes pasar?
-Sí, mañana te la traigo, y me dices qué te parece...
Una gran alegría, mantener esa conversación. ¿Puede ser que no seamos tan controlables, al fin y al cabo? ¿Que podamos, aunque sea por un momento, deshacernos de la ligadura de trompas mental que nos realiza constantemente esta sociedad y reflexionar un poco? Puede ser, puede ser...
Y cuál no ha sido mi sorpresa al descubrir un artículo en El País, de Joaquín Estefanía, elogiando citado documental. Yo aún tengo el pen insertado en el portátil, esperando a que le dé a "reproducir" para ver esta pequeña joya. Dice:
"Inside Job obuvo el Óscar al mejor documental en la última edición. Abunda, con un estilo muy pedagógico, en lo que nos ha ocurrido desde el verano de 2007. Si hubiera que destacar dos novedades, se podían describir dos: apenas nadie ha pagado por sus desmanes y abusos con la cárcel y se ha salvado, con el dinero de los ciudadanos, tanto a los bancos como a los banqueros. Y segundo, el conflicto de intereses se ha desparramado a la acción de muchos economistas que, figurando en sus tarjetas como expertos académicos independientes, estaban trabajando al mismo tiempo -sin desvelarlo- para los depredadores. Sin ser revolucionaria, Inside Job es imprescindible. No permitan que pase desapercibida".
Dios no lo quiera.
viernes, 1 de abril de 2011
Batiendo récords
Habíamos quedado a las 9 en Girona, en la estación de tren. Y allí nos vimos, 12 bicicletas con sus 12 jinetes, todos mojándose bajo la lluvia. La maldición de los domingos de finales de invierno se volvía a cebar con nosotros. El café mañanero nos ayudó a decidir, y a los pocos minutos andábamos cual caballos veloces y voladores (vaya flipaera que tengo hoy con las metáforas literarias) buscando el inicio de la Vía Verde del Carrilet I. Vale, que ya están muy vistas, que hay mucha gente,...
¡Pues no! Obviamente, la gente de mente ordenada y obediente al instinto de conservación de la especie que le indicaba que si salía agarraría una neumonía como poco, decidió quedarse en casa tranquilamente viendo la tele en lugar de salir a embarrarse al campo. Y así fue como empezamos la ruta sin nadie en el camino.
Para los que no hayan oído hablar de las Vías Verdes, son antiguas vías de tren que se han reconvertido en pistas de tierra para caminar, galopar, ir en bici... Es una red nacional (lo digo porque en Cádiz también hay una pequeñita que ya tengo en mente!), y no os pongo el link pa que mirés en el Google... Basta ya de facilidades, mecagüentó.
Al llegar a los 10 km más o menos, las fuerzas de algunos jinetes y jinetas empezaron a menguar, y el grupo sufrió una fragmentación, tras la cual la mitad siguió unos kilómetros más ( a un ritmo más tranquilo) y la otra mitad decidió la dura hazaña de llegar hasta Sant Feliu de Guíxols (40 km ida...luego 40 km vuelta). A estas alturas, el tiempo había mejorado y ya no llovía (¡milagro divino!, ¡gracias, Zeus!).
El viento limpio y fresco después de una mañana de lluvia nos acariciaba la cara mientras contemplábamos los campos verdes a ambos lados de la pista, los cultivos de ciertos árboles frutales que a día de hoy aún no sabemos qué eran... las subidas, bajadas y más subidas... Las risas, los sprints espontáneos, el pararnos a echarnos fotos en cada estación (antigua)...
Al fin llegamos a nuestro destino, donde engullimos nuestros bien merecidos bocadillos y patatas y galletas... y litros y litros de agua frequiiiita... Con la playa de Sant Feliu de fondo.
La vuelta ya no fue tan agradable, pero igualmente disfrutamos del compañerismo que nos hacía pararnos cada vez que alguien ya no podía mas. Era curioso, cuanto menos fuerzas nos quedaban, más risa nos daba todo. ¿Falta de oxígeno en el cerebro? Juzguen ustedes mismos.
La llegada a la meta la celebramos con un buen baño de agua a presión en una gasolinera. Baño a las bicis, está claro, que estaban guarrísimas. Al día siguiente no sé cómo fuimos capaz de dedicarnos cada uno a lo que es el curro en sí. Yo creía que me había roto algo de dentro de las rodillas de lo que me dolían. Pero a los dos días todo pasó y sólo nos quedó un recuerdo increíble de este domingo en que hicimos 80 km en 7 horas de pedaleo...Ojalá se pueda volver a repetir pronto...





