




La semana pasada estuvimos de camping en un autobús. Un autobús de los años 60. Re-pintado, re-acondicionado, y re-viejo. Tenía camas para 7, baño y cocina. Todo un lujo, si no fuera por las tres veces que se nos paró en total.
Al final pudimos llegar a nuestro destino, un camping LIBRE (gratuito), con parrilleros que indudablemente utilizamos día sí y día también, un paraíso virgen al otro lado de la orilla (estaba junto a un río) y una barca que nos pasaba gratuitamente también al otro lado.
Tuvimos tiempo incluso de pescar. Creo que me queda poquito de vegetariana ya.
Lo pasamos genial con los cuñaos y los sobrinos.
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